El español es una de las lenguas más habladas en todo el mundo. Eso es un hecho, el número de personas que son nativas o lo utilizan como segundo idioma se cifra en alrededor de 550-600 millones, casi nada… Es utilizada en 21 países, es hablada por el 8% de la población mundial y es el segundo idioma nativo más hablado por detrás sólo del chino mandarín.
Fuente: http://bit.ly/31wdIA1

Pero no es estática, a lo largo de la historia ha sufrido modificaciones, olvidado palabras, incorporado nuevos términos, modificado el significado de otras e incluso se ha “anglosajonizado” como resultado de la globalización y las tecnologías de la comunicación.

Entonces, ¿por qué tanto revuelo al tratar de incluir un género neutro en nuestro vocabulario? ¿De dónde proviene el rechazo a visibilizar otras realidades de nuestra sociedad?

Desde luego es un debate muy interesante que nos llevaría hasta cuestionar las raíces cisheteropatriarcales de nuestro sistema, el uso del género como algo positivo o negativo (masc. siempre bien, fem. peyorativo), las definiciones sexistas de la RAE (ej. sexo débil), la misoginia en la institución y otros casos en los que el lenguaje es claramente discriminatorio. Y si eso pasa con el género femenino, el cual ha adoptado la mitad de la población mundial aproximadamente, ¿qué escenario nos espera para otros géneros fuera del sistema binario? Pues uno bastante complicado.

Cierto que el uso del lenguaje inclusivo cada vez parece que tiene más adeptes y usuaries, que su uso está calando en la población, más visible en la lengua escrita que en la oral bajo mi percepción personal, pero queda aún mucho camino por recorrer para que todes tengamos la identificación que queremos que se nos reconozca, porque si no me identifico ni con pronombres másculinos ni femeninos, ¿por qué la sociedad me va a imponer lo que ella quiera?
Los género no binarios o NB han existido a lo largo de toda la historia de la humanidad, con un significado diferente en las diferentes culturas (casi siempre influidos por costumbres religiosas), ¿por qué negamos esta realidad?

Es cierto que la implementación del lenguaje neutro a veces es confuso, está en construcción actualmente y muchas veces no hay una norma fija para formar algunas construcciones gramaticales, adjetivos, nombres… Pero como el mismo lenguaje en sí, está en proceso de adaptación a nuestras realidades contemporáneas y es una herramienta tan válida como otras para prevenir la LGTBIQfobia, el acoso y fomentar la inclusión a un colectivo insvisibilizado históricamente.

Y para facilitar su implementación y uso, muchos colectivos y entidades han desarrollado guías y recomendaciones para que sea muy natural la adaptación de nuestra comunicación cotidiana y aportemos nuestro granito de arena a esto de la inclusión social, por eso dejamos por aquí abajo un par de guías y artículos muy interesantes que os ayudarán a perder el miedo en su uso: