Muchísimas gracias a todas las personas que quisieron acompañar a Miguel y a Juan en este pequeño pero sentido homenaje a uno de los sitios más emblemáticos de la noche alcalaína y pionera en el “ambiente” de la época. Sin duda para muchxs fue más un hogar que un local de copas y de allí surgieron muchas historias de amor, de empoderamiento y de amistad que quedaran grabadas en el imaginario colectivo de la ciudad.

Os dejamos con una pequeña crónica gráfica y con la proyección de todas esas imágenes que nos enviasteis para armar los murales.

¡MIL GRACIAS!

PD: ¡Vamos a tener una exposición permanente de los paneles en el CSC Zulema para que paséis a verlos cuando queráis!

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