Hola, estamos aquí, existimos.

Viciosas, sí, pero como cualquiera puede serlo. Como tú, tus amigas y tu vecina del quinto.

Indecisas, quizá, pero para qué elegir entre carne y pescado si te puedes comer las dos.

Curiosas también, porque hay muchas posturas del kamasutra que aún no hemos practicado.

Además diferentes, de las heteros y de las homos. Ni a caballo ni entre Pinto y Valdemoro. Nuestra isla del vicio, la curiosidad y la indecisión se encuentra alejada de la del aburrimiento heterosexual y la monotonía homosexual.

Y ante todo libres. Libres de amar a quien nos apetezca, de acostarnos con quien elijamos y de caminar tranquilas por la vida sin ninguna etiqueta más que la de #persona

¡βisibles en la ducha y en la lucha!

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